La fe católica está basada principalmente en
una persona real, no en una persona
de nuestra imaginación. Sabemos que Cristo
es real, por 2 canales:
La Sagrada Escritura, que es la Palabra de Dios, en cuanto escrita por inspiración del
Espíritu Santo. “En los libros sagrados, el Padre que está en el cielo sale
amorosamente al encuentro de sus hijos para conversar con ellos.” Y la tradición,
que es transmisión que la Iglesia realiza, de generación en generación, de todo
lo que ella recibió de Cristo por medio de los Apóstoles. Son parte viva de
esta tradición las enseñanzas de antiguos escritores que llamamos Padres y
doctores de la Iglesia, las liturgias antiguas, la vida de los grandes santos,
el arte cristiano, las leyes eclesiásticas. La Iglesia con su enseñanza, su
vida, su culto, conserva y trasmite a todas las edades lo que es y lo
que cree.
Las Sagradas Escrituras nos demuestran como
ya habíamos dicho una prueba de
autenticidad, pero teniendo presente que debemos ser sal de la tierra, una gran prueba que tenemos los católicos
sobre Dios, es ver a Cristo en los demás.
Bien sabemos que si después de un Retiro, un Encuentro, una plática, una
persona cambia por completo creemos que Cristo mismo fue el que hizo la
conversión en esa persona. Es por eso
que una gran prueba de la existencia de Dios es ver a Cristo actuar en los demás ya que por medio de su testimonio
más personas conocerán a Dios.
De igual forma
tenemos fuentes no cristianas para comprobar esto como lo son con la carta de
Plinio, y la del famoso historiador romano Tácito.
Fragmento de la
Carta de Plinio, “el Joven”.
“Afirmaban tener costumbre de
reunirse en días fijos, antes de salir el sol, para cantar a Cristo,
considerado como Dios, cántico alternado y comprometerse por juramento a no
cometer crimen ninguno sino abstenerse del robo, asesinato, adulterio, infidelidad…Después
de esto, se separaban para volver a tomar un alimento común e inocente”.
¿Quién era Plinio y de
dónde sale esta carta?
Gobernador de
Bitinia en el año 112, esta carta se escribe al Emperador Trajano preguntándole
sobre la conducta que debe de seguir respecto a los cristianos que hay en su
provincia.
Escrito Histórico de Tácito.
“Para hacer cesar esta voz,
presentó como reos y atormentó con penas refinadas a aquellos que, despreciados
por sus abominaciones, eran conocidos por el vulgo con el nombre de cristianos.
Este nombre les venía de Cristo, el cual, bajo del reino de Tiberio, fue
condenado a muerte por el procurador Poncio Pilato. Esta condena suprimió, en
sus principios la superstición, pero luego surgió de nuevo no sólo en Judea,
donde el mal había tenido su origen, sino también en Roma, a donde confluye
todo lo abominable y deshonroso y donde encuentra secuaces”.
¿Quién era Tácito y de
dónde sale esta carta?
Era un famoso historiador romano,
quien escribe sus Anales (escrito histórico que registra los hechos
cronológicamente) hacia el año de 115-117, en el cual habla del gran incendio
de Roma del año 64 atribuido por Nerón a los cristianos. Esta carta es de Nerón
culpando a los cristianos por el incendio de Roma.
Escrito por: Gerardo León Sánchez
Escrito por: Gerardo León Sánchez
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